PERFIL DEL EMPRENDEDOR
EL EMPRENDEDOR
Un negocio propio puede significar trabajar como nunca antes has trabajado y retará al máximo todas tus habilidades. Inclusive pueden pasar años antes de que el negocio se mantenga por si mismo (denominado “equilibrio financiero”) y se vuelva rentable.
Sin embargo una vez consolidado, un negocio propio puede ser la fuente de la realización de tus sueños personales y al mismo tiempo, ser un generador de bienestar para terceras personas a través de la creación de fuentes de empleo; además, es el medio para vivir un tipo de vida con independencia, que te permitirá trabajar para ti mismo y tomar las riendas de tu propio destino.
Sí, las recompensas son múltiples pero el camino no es necesariamente corto o sencillo, por lo que debes contar con la mayor cantidad de información posible antes de iniciar. Muchos asesores de negocios recomiendan visitar un negocio similar al que deseas emprender e inclusive trabajar por algún tiempo como empleado en uno. Observa detenidamente al personal y la gente que lo visita, la distribución de la mercancía y el mobiliario; ¿te imaginas dirigiendo un negocio como este? ¿Qué harías igual y qué harías diferente? ¿Qué podrías hacer para mejorarlo?
El perfil del emprendedor exitoso
Aunque es casi imposible definir quién tendrá éxito emprendiendo y quién no, todos los empresarios exitosos comparten una serie de habilidades y actitudes entre sí. A continuación listamos algunas de ellas:

Creativos e Innovadores. Son personas abiertas a experimentar nuevas formas para hacer las cosas, capaces de reconocer las oportunidades cuando las ven. Son gente que utiliza su pensamiento creativo para resolver los problemas a su propia manera.
Enfocados a concretar. Los emprendedores exitosos son normalmente individuos altamente motivados con la habilidad de concretar lo que se proponen. Su frase favorita es “manos a la obra” y son capaces de lograr que los pensamientos se materialicen.
Líderes. Son personas influyentes y con credibilidad; ejercen su atracción e influencia en los demás para lograr los fines comunes.
Perseverantes y tolerantes a la frustración. Sin duda nadie nace sabiéndolo todo y menos en un mundo tan cambiante como el actual. La gran mayoría de los emprendedores exitosos fallaron en algún momento, aprendieron de sus errores, corrigieron el camino e intentaron de nuevo hasta encontrar la fórmula del éxito, y nada garantiza que no se vuelvan a equivocar. Sin embargo tienen en mente la máxima: “El que persevera, alcanza”.
Previsores y solucionadores de problemas. Los emprendedores exitosos reconocen a los problemas como parte inherente de todo negocio. Es por esto que previenen la mayor cantidad de eventualidades posible y cuando aparecen, utilizan métodos creativos para resolverlas y evitar consecuencias mayores.
Interesados en el desarrollo personal y profesional continuo. Un emprendedor exitoso reconoce que la capacitación es una inversión y no un gasto; lee todo lo que puede sobre negocios y sobre su industria en particular; asiste a la mayor cantidad posible de eventos relacionados con su giro y siempre esta pensando como ser mejor.
Si tienes todas estas habilidades, ¡no esperes más! Estás listo para emprender tu negocio. Pero si no las tienes, no te desanimes, todas ellas pueden ser aprendidas. Busca más información al respecto, inscríbete en cursos relacionados con la habilidad que deseas desarrollar, observa quién tiene el perfil que buscas e intenta averiguar como lo han logrado. El conjunto de todas estas habilidades te convertirá en un empresario exitoso.
Diego Bañuelos es Licenciado en Computación por la Universidad Autónoma Metropolitana de la Ciudad de México. Su área de especialidad se relaciona con la creación, distribución y exportación de productos comerciales de software y con la optimización de procesos empresariales a través de sistemas de información. Desde 1996 se desempeña como empresario y consultor senior en la industria de la tecnología empresarial.
Independientes, dinámicos y tolerantes
Huir de la comodidad de trabajar para otro aceptando el desafío de ser tu propio jefe: esta elección da muchos quebraderos de cabeza, pero es el reto que muchas personas afrontan optando por el autoempleo.
Y es que el actual panorama del trabajo está cambiando. La estabilidad absoluta en el empleo prácticamente ha desaparecido y muchas veces los emprendedores prefieren crear su propia empresa, con todos los riesgos que ello conlleva, antes de aceptar contratos que no ofrecen ninguna estabilidad.
Sin embargo, la premisa de que los emprendedores sólo surgen donde no hay trabajo está perdiendo validez. Ya empiezan a abundar las personas que crean su propio negocio únicamente porque de esa forma realizan sus objetivos y no por obligación. Son quienes han encontrado el atractivo del autoempleo.
Estos emprendedores, en primer lugar, deben mostrar independencia, ambición y deseo de crear su propio modo de vida. Tienen confianza en una idea y desean darle forma.
El perfil del emprendedor es el de una persona de entre 25 y 45 años, con estudios universitarios de titulación media o superior, de talante innovador e interesado por la conservación del medioambiente. Aunque la mayor parte de los emprendedores continúan siendo personas jóvenes que han terminado recientemente sus estudios, también está surgiendo la figura del emprendedor de más edad que quiere establecerse por su cuenta o derivar su negocio en otra nueva fórmula empresarial.
Es positivo depender de un capital propio para empezar la aventura empresarial. De todas formas, y con el fin de evitar riesgos, es bueno que se haga un plan de viabilidad, para prever la marcha de la compañía en los próximos años.
No obstante, la capacidad de afrontar el trabajo y los cambios del mercado es fundamental para que un emprendedor tenga éxito. El emprendedor debe ser flexible e imaginativo. Debe asumir riesgos con el convencimiento de que puede fracasar, y buscar segundas oportunidades de los fracasos, ya que esa experiencia obtenida es vital para iniciar con más seguridad otro nuevo proyecto.
En el caso de que el emprendedor sea también empleador, debe motivar al personal de su empresa dotándole de la capacidad de actuar con libertad y tomar decisiones.
El nuevo emprendedor está muy lejos del empresario prepotente y desconectado de la plantilla, ya que trabaja por y con el equipo de profesionales del que se rodea. Sabe que el humano es el capital más importante de su empresa y por eso lo cuida, porque su éxito depende de sus trabajadores.
Eso requiere una actitud y una predisposición especial, tolerante y abierta al diálogo.
Pero el papel del emprendedor no debe tampoco idealizarse, ya que requiere luchar duro por conseguir capital, clientes o para obtener el mejor producto o servicio. Los trámites para montar una empresa, además, son complejos, y montar una empresa supone siempre una inversión de tiempo y dinero, que en algunas ocasiones puede llegar a hipotecar la vida del promotor o promotores.
Objetivo: reducir el riesgo de fracaso
Autoconfianza, dinamismo, trabajo e ilusión en la idea proyectada son esenciales para que la idea de negocio tenga éxito. Pero siempre hay que tener en cuenta que pueden aparecer situaciones no deseadas, derivadas de la puesta en marcha de una empresa, que si no se dominan pueden abocar cualquier proyecto al fracaso. Antes de iniciar su proyecto, el emprendedor debe preguntarse si su idea de negocio es novedosa o crea un valor añadido con respecto a los productos o servicios similares ya existentes; también debe cuestionarse si la idea es susceptible de ser bien acogida por el mercado. Por eso es preciso que la gente joven, que tiene menos experiencia, conozca una serie de pautas para evitar caer en los errores más usuales, y consiga mantener la empresa. En este sentido, la formación es esencial para evitar esos riesgos. Los nuevos emprendedores no son como los del siglo pasado, que creaban empresas sin apenas estudios. Formados en diversos campos, cuentan además con una gran variedad de fuentes de información, hoy al alcance de su mano gracias a Internet. La información es muy importante para poder gestionar de una forma óptima la empresa, ya que ayuda a predecir las circunstancias del mañana para poder tomar decisiones. Esa información, unida a simples soluciones informáticas (hojas de cálculo) y al sentido común, es lo que hace que los emprendedores se puedan adelantar el futuro y adopten las decisiones más adecuadas gracias a sencillos análisis de mercado. También es recomendable tener experiencia trabajando por cuenta ajena para conocer la dinámica empresarial por dentro, y dejarse aconsejar con personas ya duchas en la administración de empresas. En el futuro, el emprendedor podrá trabajar por su cuenta, pero la tendencia indica que cada vez más las empresas necesitarán emprendedores que les proporcionen ideas nuevas y creatividad. Y esta relación entre empresas y emprendedores se establecerá, no sólo por medio de asociaciones empresariales sino también mediante relaciones contractuales, que den al emprendedor la libertad suficiente para realizar sus proyectos. Asimismo, el emprendedor tiene que ser consciente de que el salto tecnológico supondrá algunos cambios. De su capacidad para manejar con eficacia los avances tecnológicos dependerá un aumento en la producción, la consecución de la calidad en los procesos y la mejora las relaciones con los clientes externos e internos.







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